Andrés Guschmer, periodista y político ecuatoriano, en el podcast Círculo de Poder
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¿El poder real está en la política? Andrés Guschmer

Andrés Guschmer, periodista deportivo y hoy figura política en Ecuador, distingue entre el cargo público que se impone y el poder real que se gana con el cariño de la gente. Hablamos de su transición a la política, autenticidad en redes, ética en los medios y la diferenciación como clave para nuevos periodistas.

Este episodio del podcast Círculo de Poderepisodio #40— es una conversación con Andrés Guschmer, periodista deportivo de carrera larga, comunicador y hoy figura política en Ecuador. La charla recorre la transición de los medios a la política pública, qué tipo de poder es el que realmente sostiene a un líder y cómo se mantiene la integridad en un entorno que históricamente la desgasta.

1. Poder vs cargo: el cariño de la gente

Andrés abre con una distinción que ordena toda la conversación, citando una idea atribuida a Juan Román Riquelme:

El poder real no es el cargo. El cargo es pasajero, se impone desde arriba. El poder es el cariño y la confianza de la gente.

La lectura operativa:

  • El cargo público dura lo que dura el período. Cuando se acaba, se acaba la silla.
  • El cariño construido durante años —en su caso, desde la cabina del periodismo deportivo— no se evapora con un cambio de gobierno.
  • El líder que confunde cargo con poder termina creyendo que la silla le da una legitimidad que en realidad nunca tuvo.

Cuando entrás a la política con una base de cariño honesto, jugás con otras cartas. Cuando entrás solo con el cargo, ya estás débil desde el primer día.

2. La transición de los medios a la política: la jungla

Andrés describe su salto al espacio público —iniciado en 2019 como concejal de Guayaquil— con una metáfora directa:

La política es una jungla. El mayor desafío no es ganar elecciones. Es no perder lo que sos en el camino.

Las piezas operativas:

  • Esperó el momento después de años recibiendo invitaciones — entró cuando sintió que su ciclo en el periodismo deportivo había cumplido su propósito.
  • La desconfianza pública y la polarización son fuerzas que erosionan al político honesto si no tiene anclas claras.
  • Mantener la integridad y la conexión con la realidad ciudadana es la pelea diaria, no un valor abstracto que se enuncia en discursos.

El que entra a la política para cambiarla, primero tiene que evitar que la política lo cambie a él.

3. Comunicación y autenticidad en redes

Sobre el rol de las redes sociales en la conversación pública:

Las redes democratizaron la información. Cualquier ciudadano hoy es un emisor. Y eso cambió todas las reglas del juego para los medios y para la política.

Lo que Andrés observa desde adentro:

  • La comunicación unidireccional de los medios tradicionales fue superada por el feedback directo en tiempo real.
  • Usar las redes como guion —con un tono actuado, mensajes calibrados al detalle— es evidente para el electorado, que detecta artificio en segundos.
  • El equipo especializado es necesario, pero no para fabricar autenticidad — para canalizarla sin que se rompa en el formato.

En TikTok mis maestras son mis hijas. No me da vergüenza no dominar la plataforma — me daría vergüenza fingir que la domino.

La pauta: mejor un político con limitaciones reales mostradas con honestidad que un personaje pulido que no engaña a nadie.

4. Ética: el empresario detrás del político

Una de las pautas más concretas del episodio:

Nunca usé mis espacios de podcast o mis empresas de entretenimiento para hacer política. Si los mezclás, lo arruinás todo.

Las piezas de su lógica:

  • Suerte TV y otros proyectos con su hermano son ámbito empresarial, no plataforma de propaganda personal.
  • La política mezclada con entretenimiento privado rompe la legitimidad del espacio de medios y arrastra a los colaboradores que no firmaron para hacer campaña.
  • El respeto a la audiencia se traduce en separación operativa estricta — no en discursos sobre ética.

Si los espacios de medios privados se vuelven trampolines políticos, perdés primero la credibilidad y después el público.

5. Liderazgo con gente buena y resultados sobre palabras

Sobre cómo lidera y qué tipo de equipos arma:

Independientemente del cargo, la prioridad es trabajar con gente buena. Gente que actúe bien incluso cuando las cámaras están apagadas.

Y sobre cómo se reconstruye la confianza pública:

Los políticos hablaron demasiado durante años. La confianza ya no se recupera con discursos — se recupera solo con resultados tangibles.

La pauta es exigente:

  • Dejar de explicar lo que se va a hacer y empezar a mostrar lo que se hizo.
  • Coherencia diaria entre lo que se dice y lo que se ejecuta, especialmente cuando nadie está mirando.
  • Aspiraciones futuras —incluso una alcaldía, en su caso— quedan subordinadas al trabajo concreto del cargo presente.

Diferenciación: el consejo para periodistas jóvenes

Una sección útil del cierre, dirigida a los que empiezan:

Los medios tradicionales están reduciendo espacios. La competencia es feroz. La única forma de entrar hoy es la diferenciación.

Las pautas concretas:

  • Buscar nichos que otros ignoran — análisis financiero de los clubes, estudio de errores arbitrales, periodismo de datos, ángulos técnicos profundos.
  • Transformar obstáculos en formato — el caso que cita: jóvenes que no podían entrar al estadio y terminaron creando contenido viral desde afuera, con un ángulo que nadie estaba ofreciendo.
  • Generar valor agregado que el medio tradicional no puede dar — porque está atado a su grilla y a su línea editorial.

El que sigue el camino convencional llega tarde a un mercado que ya está saturado. El que encuentra el ángulo propio, se hace lugar.

Esperanza y juventud

El cierre filosófico:

La esperanza no se recupera con promesas. Se recupera con hechos.

Para los jóvenes que aspiran a la política o a los medios, la pauta es similar: menos discurso, más ejecución verificable. El que dice mucho y hace poco se quema rápido; el que entrega resultados —aunque sean chicos— construye una base que con el tiempo se vuelve poder real, en el sentido que Andrés definió al inicio del episodio.


La conversación con Andrés Guschmer es útil para tres lectores muy distintos. Para el que mira la política con cinismo, ofrece una lectura matizada de qué se puede sostener desde adentro sin perder los principios. Para el periodista joven que está peleando un espacio en un mercado saturado, deja un mapa concreto sobre diferenciación y nichos ignorados. Y para el dueño de empresa que tiene presencia mediática, plantea una distinción dura pero limpia: no se mezcla la marca personal con la propaganda política, porque al hacerlo se rompe lo que costó años construir. Tres lecturas, un solo episodio.

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